«Cuando en el silencio sonoro de la naturaleza se escucha correr el agua, se busca inconsciente el lugar de donde proviene para acercarse a ella, y si es posible, hundir los pies dejando que su paso los refresque.
Cuando se recibe el regalo de sentir esto en las entrañas, es que la Vida se ha instalado en nuestra casa.» (A. Moreno)



